Me llamo Pablo Pérez Fernández y me he dado cuenta que la interpretación es lo que mueve mi vida. Todo comenzó en un aula de teatro que una grandísima profesora decidió abrir en mi localidad, me apunté, lo probé y cuando por fin pude mostrar mi trabajo al público supe que no había marcha atrás, comencé a preocuparme por mejorar la técnica y cada día tratar de lograr llegar a ser ese actor que sé que vive en mí y que ansía transmitir al público su valía. Conseguir que cada persona que me vea se pueda identificar en mayor o menor medida según sus experiencias vividas.